domingo, 18 de septiembre de 2016

la tortura nazional

Yo soy antitortura-animal (decir antitaurino es incompleto), y en este verano del 2016, "gracias" a Valmojado, a Tordesillas y a tantos y tantísimos pueblos de Españistán, estoy más esperanzado que nunca; más convencido que nunca de que a la vista del enorme número de personas que nos vamos sumando a la anti-tortura de los toros, los días, o los meses, o los años..., los tienen muy contaditos los que defienden y se enfangan con las corridas/torturas de toros dentro del salvaje espectáculo conocido por el título «LA TORTURA NAZI.ONAL»

Las fiestas de los pueblos de España se apoyan en estos dos principales pilares:
♦ pasear por las calles la estatua de un hombre torturado hasta la muerte.
♦ torturar hasta la muerte en los ruedos, a mamíferos superiores

CONCRETANDO:
Hacen un culto a la tortura y a la muerte.

Todo pequeño pueblo de España está formado por la minoría atrasada, medieval, bruta, garrulla, inculta, descerebrada, insensible..., y también está formado por la mayoría silenciosa que parece otra cosa (?).
Esta última suele ser muy temerosa de tocar ni un pelo eso de las "tradiciones".
Entre todos esos miles de pequeños pueblitos forman lo que podríamos llamar "Españistán".
¡¡Fanáticos, sádicos, garrulos, idólatras, asesinos, filonazis!!


El pueblo español, en alto porcentaje, es un pueblo analfabeto políticamente, que sabe poco de democracia; de política.
La prueba de ello es cómo gana y gana elecciones un partido político que perjudica y humilla a la inmensa mayoría de españoles. ¡Y cómo le votan...!
El pueblo español es fanático, idólatra y sádico; ingredientes típicos que conforman el fenómeno de la incultura colectiva de mucha de la gente que puebla los pueblos de "Españistán".

DIJO UN DÍA ANTONIO MACHADO EN SUS VERSOS:

«Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus andrajos
desprecia cuanto ignora»


¡¡Y qué verdad que es....!!  Cambia la palabra Castilla por la palabra España y ahí tienes toda la explicación.

—¿Qué es "Democracia a la Española"?
—Es un subproducto de la democracia verdadera.
—¿Lo quéééééé...?
—Pues para que me entiendas: "Democracia a la Española" es una rara mezcolanza de democracia auténtica con añoranzas del franquismo, con corrupción política a gran escala, con picaresca a la española, con "a mí que me pongan adonde haya", con "yo no entiendo de política", o "yo soy anti-política"; con "España es lo mejorcito del mundo", con... (¿mesentiende?)

martes, 15 de diciembre de 2015

conversando...

...con el hombre que siempre va conmigo


—¿Cómo? ¿Quéééé? ¿Que a quién voy a votar? Me dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul.
Oye, mira: el voto es secreto.

—Ya, ya. Pero te lo pregunto en confianza; en privado. Dímelo al oído.

—Mira, esto que no salga de aquí; de entre nosotros. Que no salga de España: Yo voy a votar a PODEMOS.

—¿Por qué?

—Por qué, me dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul.
Porque es la nueva izquierda con más posibilidades de triunfar; porque es la nueva izquierda sin mancha de aburguesamiento, de tibieza, de mamoneo con los poderes poderosos; sin usar ni abusar de las puertas giratorias; sin rendir pleitesía a los poderes de un determinado partido-religión; sin condescendencia ni vasallaje a los poderes económicos de los bancos y demás parientes. Porque sí.
Porque creo en ellos, hoy por hoy. Porque los viejos y centenarios partidos ya me han defraudado y desencantado lo suficiente como para mandarlos a tomar vientos.
Porque si no voto a PODEMOS, no votaré a ninguno...... 

¿A quien voy a votar, sino?

Por eso.

Ensoñación. Lo que pudo haber sido el edificio del nuevo ayuntamiento de Bargas

miércoles, 18 de noviembre de 2015

cuando veo a un policía...

Cuando veo a un policía español, sea de traje de paisano o sea de uniforme de trabajo, siempre, de manera instintiva, rutinaria, maníaca, me pregunto para mis adentros:
«¿Y éste, a cuántos ciudadanos habrá pegado, maltratado y humillado
Sí, porque mi ética (que quizá no la suscriba nadie más) es la de que a un ciudadano, pacífico, desarmado y en posesión de todos sus derechos ciudadanos y democráticos,
no le puede dar de ostias, patadas y palos, otro ciudadano que viste de uniforme policial y lleva porra y pistola legal al cinto.

No, no. No debiera ser posible eso. Por mucho que pisen y pataleen el césped de un bulevar o corten una vía, en protesta por el ERE(*) que le quieren aplicar en su empresa.

Sí, sí; porque mi ética (que quizá no la suscriba casi nadie) es la de que si no se pega de palos, patadas y ostias a un ciudadano que acaban de detener porque ha matado a su esposa; a un grupo de terroristas que acaban de poner un explosivo; a un ciudadano que acaban de detener por robar o atracar un banco, ¿por qué dar ese maltrato execrable y desproporcionado a un ciudadano que está protestando por cosas que entran dentro de sus derechos ciudadanos?

—Es que los azuzan, los mandan y obligan sus jefes políticos y policiales.

Pues por mucho que los manden sus jefes a hacer actitudes infrahumanas, una sociedad moderna y democrática debe tener mecanismos para evitar esas asquerosas prácticas. Para erradicarlas de las actuaciones policiales. Para castigar duramente a todo agente que ofenda, humille o maltrate a un ciudadano en posesión de todos sus derechos.
Aquí quiero ver a los sindicatos policiales luchar contra eso de "la obediencia debida". ¡Abominable!
No vale todo. No tiene que valer todo en un agente policial que debe estar —sobre todo— para proteger al ciudadano en general, y garantizar el libre ejercicio de sus derechos.

—¿Y esos policías que protegen más a los esquiroles que a los trabajadores huelguistas?

—¡Calla, calla. No me toques ese tema que me enciendo y exploto.

—A los sindicatos policiales no les puedes exigir que se dediquen a eso.

Bueno; vale. Pero a alguien tendré que invocar para que se acabe con esas acciones tan execrables.
Yo sé que aunque un fortísimo chorro de agua lanzado desde un vehículo policial, pueda hacer muchísimo más daño físico a los ciudadanos que no quieren dejar la via expedita, en realidad hace muchísimo más daño moral una patada, una ostia o un palo venido de un funcionario con uniforme. Eso deja profundas cicatrices en el alma.

Yo sé que aunque una enorme nube de humo aturdidor lanzado contra el grupo de protestones, pueda hacer muchísimo más daño físico a los ciudadanos que no quieren dejar de pisar el césped, en realidad hace muchísimo más daño moral una patada, una ostia o un palo venido de un funcionario con uniforme. Eso deja heridas para siempre, a los que reciben esos tratos y a los que lo observamos en los vídeos periodísticos.

Siempre pasa igual... Sé que cuando pasen cierto número de años —quizá de siglos— se analizarán en tiempo pasado estos actos que denuncio como de impropios de una ciudadanía siglo XXI. Se analizarán y se meterán en el mismo saco que están metidas ya las torturas policiales y los malos tratos en comisarías y en cárceles. En el mismo saco en donde ya se metieron hace tiempo las palizas de padres a niños. Siempre pasa igual...

No debiéramos ver como natural, como legal, como asumible, esas prácticas policiales que se cometen contra los derechos democráticos de los ciudadanos en estos tiempos.
Desde luego, legítimos no son esos métodos.

Igual que veríamos fatal el que los sacerdotes den ostias a sus feligreses; igual que veríamos muy grave que un cuidador maltrate a los ancianos que cuida; igual que vemos muy perseguible el que una niñera dé palizas a los niños que cuida (incluso hoy día se persigue a los propios padres que pegan a sus hijos); igual, igual, IGUAL tendríamos que considerar criticable y erradicable eso que tanto se practica en estos tiempos entre policías españoles y el resto de ciudadanos.

—Pues anda, vete a ver lo que hacen en otros países de parecido nivel al de España.

—Eso no me vale. "Mal de muchos nunca debiera ser el consuelo de los resignados ni de los tontos".

Cuando veo a un policía español, —lo siento, no lo puedo evitar— en el fondo de mi alma le dedico —irrefrenablemente— un recelo, un desprecio, por si acaso es uno de esos muchos uniformados que dan un trato inhumano, desproporcionado, perseguible y despreciable a muchos, muchísimos, demasiados ciudadanos españoles. En las calles y en "sus" comisarías.
Lo siento; lo confieso. Lo lamento.
Los policías españoles me producen rechazo... ¡Asco, repudio, repelússsssss!
No todos se lo merecen; lo sé. Lo sé... Pero ya no sé diferenciar.
Porque los hay que los entresijos del Estado los 'compran', los entrenan, los requieren y los azuzan, precisamente, para realizar esos "trabajillos" tan execrables; tan infrahumanos; tan despreciables...
¿Será que son los verdugos del siglo veintiuno? (¡?!)

Y luego están esos gobiernos tan majos que después de que la justicia condene —¡por fin!— a unos sicarios, provocadores y pendencieros vestidos de uniforme y pistola legal al cinto, van y los indultan y los libran de la cárcel y de pagar de alguna manera sus tropelías y "proezas". ¡¡Con dos cojones!!

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(*) ERE=Expediente de Regulación de Empleo=echar a la puta calle a un trabajador y quitarle su puesto de trabajo.

jueves, 10 de septiembre de 2015

España nos roba

Sí, sí; como lo oyen: España nos roba, nos ha robado siempre a los castellanos. Y mucho, mucho. Sin ir mas lejos, nos robó la provincia de Madrid para convertirla en un paisillo de mier... (bueno, mejor me cayo aunque me está doliendo el callo).
¿Pero por qué España nos robó Madrid y la desgajó del tronco maternal que siempre fue Castilla La Nueva?
Así lo tenía yo en mi libro de escuela y así estaba pintado en el mapa de España coloreado que había en las paredes de mi escuela.

—A ver, niños, decidme las provincias que componen la región de Castilla La Nueva.
—Castilla La Nueva está formada por cinco provincias: Madrid, Toledo, Ciudad Real, Cuenca y Guadalajara.
—¿Y Albaceteeeeeeeee...................?
—Albacete pertenece al Reino de Murcia, don Marciano.

¡¡Pues claro que España nos roba!! ¿Lo ven? Además de Madriz nos robó Castilla La Vieja que en sus gloriosos tiempos comprendía 11 provincias.
León, Zamora, Salamanca, Valladolid, Palencia, Santander, Burgos, Logroño, Soria, Segovia y Ávila.
Bueno..., la verdad es que todo ha sido robo sobre robo. Un mal día nos robaron las provincias de León, Zamora y Salamanca, porque decían queyque no son castellanas, que pertenecen al Reino de León.
¡¡Que no son castellanas? ¡Que no es castellana la castellanísima provincia de Salamanca? ¡¡Vamos, hombre!!

España nos roba, ¿lo ven?, y con este panorama los castellanos no podremos ir a ninguna parte. Porque, —un suponer— si los castellanos quisiéramos separarnos de España, ¿cómo lo podríamos hacer?
Porque todo territorio que pretenda separarse de España, el principal requisito que tiene que reunir es estar en la periferia de España. El País Vasco, Euzkadi, Euskalerría, Las Vascongadas o como coños quiera que se llame de verdad, de verdad, esa región española, quiere y puede separarse de España porque por el norte tiene todo el mar que quiera para ella sola. Y no conforme con eso, limita con Francia que da más prestancia.
Cataluña se quiere separar de España por ídem, de ídem de todos los ídem.
Si me apuras, el paisillo robado recientemente a la Castilla miserable ayer dominadora, (Castilla y León), si se quisiera separar, él sí puede separarse de España; está en la periferia. Por el oeste limita con Portugal, que de momento no parece que se quiera fusionar con España, y por el norte limita con dos territorios que de buena gana, también se separaban de España. ¡No, Logroño no, por dios!, ni tampoco Santander. Me quiero referir a Galicia y al País Vasco.
Bueno, bueno…, que se fastidie Castilla La Vieja; a ella también la robaron Santander y Logroño.

¿Qué, que me calle? ¿Por qué, si estoy en la calle? Yo digo lo que me parece, para eso estamos en un país libre.
Pues claro que lo tengo que decir sin tapujos: España nos roba. Y yo me pregunto para mis adentros: “¿Qué será de España cuando termine de robar todo lo que está robando?”.
Yo, desde luego…, a mí que no me llamen español. Yo no me considero español. Si me considero español, si llevo carné de español es por imperativo legal. ¿Yo español?  ¡¡Vamos, hombre!!
Yo soy castellano de Castilla. De Castilla la grande, la conquistadora de la espada y de la cruz. La que exportó el idioma a media América, a Filipinas, a Guinea, al Sahara, a Tánger y a Tetuán. De Castilla, Castilla; no de esas mariconadas de Castilla y León, Santander la cántabra, Logroño la riojana, Castilla-La Mancha la manchega, alcarreña, jareña, sagreña, semi-murciana…   ¡¡Vamos, hombre!!

Por eso digo, cargado de argumentos que España nos roba. ¿Qué puede hacer alguien como yo que no se siente español? ¿Qué podría yo hacer para reivindicar la nación de Castilla la imperial?
De momento, por favor, que nadie me insulte llamándome español. Yo solo soy castellano a secas, y sanseacabó.
vista en 3-D del Alcázar de Toledo