La gente genuina de izquierdas somos personas tan pulcras y amantes de lo justo y lo bien hecho, que en parangón con una hipotética guerra a tiroteo limpio entre dos trincheras, (trinchera derechosa/trinchera izquierdosa, pongamos por caso) en cuanto vemos algo que no está bien en nuestra trinchera, nos vamos enseguida pal capitán de nuestra trinchera y en pleno zafarrancho de tiros desde la trinchera enemiga, nos quejamos amargamente: «¡Mi capitán, mi capitán! Que usted no ha tenido la delicadeza de relevar a su debida hora a ese centinela que está haciendo más horas de las que fija el convenio de los centinelas».
Bueno, esto es una inocente parábola solamente; no lo deis más vueltas. No tiene ningún parecido con la realidad. Era solamente el intento de retratar a esa pléyade de izquierdistas ultra-mega-pulcros y super-fetén del copón.
El principal error en el que estamos casi todos sumidos, es en el de creer que en la misma trinchera de la batalla, estamos tirando tiros pal mismo lado los socialistas y los comunistas; o si lo queremos mejor dicho y más claro, los socialdemócratas y los izquierdistasunidos. A este respecto me gusta Manolo Saco. Es un soldado de izquierdas que tira tiros desde esa garita que tiene muy bien situada en la trinchera de la izquierda. Me gusta Manolo Saco porque es un periodista que no aparta su puntería de la trinchera enemiga; de la trinchera realmente enemiga a la que dedica toda su artillería de buen periodista. Y no gasta su munición ni su tiempo en hostigar a los camaradas de la trinchera propia, aunque pudieran estar situados en la punta opuesta de su propia trinchera.
Al periodismo español en su conjunto se le ha llegado a denominar "4º poder". Estoy seguro de que es un poder del Estado, lo que no estoy tan seguro es de que sea el cuarto. Quizá sea el tercero o tal vez, en algunas circunstancias, el segundo o el primero.
Lo cierto es que el periodismo en España ha adquirido un poder desmesurado. Y como todo poder desmesurado, es abusador, arbitrario, injusto y perseguible en una sociedad que por ser democrática, debiera combatir todos los lobbys de abusos de poder. Está haciendo falta una gran autocrítica entre los profesionales del oficio periodístico, pero como todos los profesionales de todos los oficios, son tan corporativistas que nunca se atreverán a hacer autocrítica para mejorar lo mucho mejorable en el ejercicio de su profesión.
Un periodista es un profesional de grado superior, de nivel universitario, que no tendrían por qué ser los galopines de los caprichos e intereses de las poderosas empresas periodísticas. Y es muy frecuente ver a un periodista que en el pleno ejercicio de su oficio de titulado superior, se dedica a dedicarnos unos minutitos de publicidad.
Un titulado superior universitario no debe descender a ese nivel. Es lógico que un periodista, que equivocó la carrera o se le atragantó el título, se quiera dedicar a hacer anuncios, a hacer teatro o a hacer buñuelos de viento. Pero en el ejercicio de su digna profesión, no debiera hacer otra cosa que ser un informador veraz y comprometido con la deontología de su oficio y con la sociedad a la que quiere servir —si es que la quiere servir como informador—.
Algunas veces, el periodista, más que informador se convierte en difamador, provocador, agresor, invadidor de la privacidad de ciertos individuos. Se ha hecho ya costumbre y hasta ley, eso de montar guardia a la puerta de algunos ciudadanos para que cuando salen a la calle a tirar la basura o a esperar a sus hijos a la salida del colegio, se abalanzan a él apretujándole "las alcachofas" contra los morros a ver si le pueden sonsacar alguna palabrita en evitación de que todas se las tengan ellos que inventar.
Gracias a la escasa autoestima de las conciencias y de la dignidad que mueve a algunos periodistas, pueden venderse al mejor postor y tirarse a la basura sin el mínimo reparo para esparcirla sobre la respetable sociedad. El periodismo en España es ultra-informativo y pierden el virgo y hasta el pañuelo del moco con tal de ser los primeros en dar una noticia por insulsa que sea. El periodismo en España es tan ultra-informativo que cuando nos informan de que la policía ha descubierto un piso franco en donde unos terroristas preparaban un montón de bombas caseras, acto seguido nos informan concienzudamente de cuáles eran los ingredientes químicos que entraban en la formación de dichas bombas. Así, si algún chavalillo que anduviera algo despistado con su vocación, al enterarse de los ingredientes necesarios para construir bombas, se pueda convertir en un buen terrorista casero.
Yo y algunos más, al llegar a esto nos preguntamos con triple admiración: «¡¡¡Pero por qué no les cortan los vuelos a estos periodistas ultra-informativos, la autoridad competente!!!». Y al cabo de dos o tres milisegundos, yo mismo me respondo: «Porque los periodistas en España, tienen un poder por encima de los poderes que podrían ponerles freno a su periodismo ultra-informativo».
Qué opinaríamos de otros profesionales de grado superior (título universitario), cuando, por ejemplo, el médico interrumpiera su trabajo para aparecer en la salita de espera diciendo: «Aplíquense esta crema de baba de caracol en las hemorroides y en dos semanas estarán totalmente curadas». ¿Qué opinaríamos del astrofísico que saliera todos los domingos en el cuarto milenio de Íker Jiménez para vaticinarnos lo que hará la semana próxima la conjunción de Júpiter con Saturno a todos los nacidos bajo el signo de cáncer?
Así que..., conque..., pues..., ya te digo..........................>
Al oír una bella melodía cada cual siente un poco la emoción de recuerdos que viven todavía y que guarda en secreto el corazón. Pudo ser una tarde junto al mar, unos brazos de mujer o un adiós sentimental; el soldado que nunca más volvió o el pueblito que dejó, lo que añora cada cual.
¡Y qué verdad es! Al oír una bella melodía se pone en marcha la imaginación y nos transportamos con el deseo a ese lugar idílico que reflejan las canciones. Son producto de la prodigiosa y desbordante imaginación de los letristas y de los creativos del mundo de la canción, pero que logran ese sortilegio de hacérnoslas vivir en nuestras ensoñaciones. Al final, todo es más prosaico; menos romántico. Pero nadie me negará que hay canciones que cuentan historias que te hacen viajar con el pensamiento, que te transportan y te hacen vivir o soñar algunos de sus bellos argumentos.
Algo así me ha ocurrido a mí bastantes veces. Algo así, —a pesar de todo— me sigue ocurriendo. No escarmiento. ¿Seré un iluso! Tienen algunas canciones un no sé qué que parece que están basadas en pasajes de nuestra propia vida. Por eso, al escucharlas desde la primera vez las hacemos nuestras; nos encariñamos con ellas. Pero..., ¡cuidado!, que las canciones de las que hablo están situadas en la década de los años 60. La década prodigiosa. De aquella década que fue la más prolífica en canciones de todo el siglo XX. De aquella década en la que ahora se acusa cariñosamente al DÚO DINÁMICO de tener el raro record del fomento de la natalidad por aquellos años. Porque ¿qué pareja no se ha reconciliado con el "Perdóname"? ¿Qué chico no le cantó al oído a su chica alguna vez aquello de "15 años tiene mi amor"? Tal sortilegio han ejercido sobre mí los argumentos de muchas de esas canciones, que cuando me casé, nos fuimos de luna de miel a la típica isla de los recién casados: a Mallorca. Yo nunca se lo había confesado a mi novia y luego reciente esposa, pero de siempre me había subyugado aquella bonita canción LAS CHICAS DE FORMENTOR.
Las chicas, las chicas de Formentor cantan y bailan; ríen y sueñan; las chicas, las chicas de Formentor sólo, sólo piensan en el amor.
Movido por el argumento de aquella mítica canción, en aquél viaje de novios a Mallorca, lo primero que hicimos es alquilar un coche en Palma e irnos derechitos hasta el cabo de Formentor, al extremo norte de la isla. A la punta opuesta. Llegué allí y no vi nada más que un gran cabo con un gran acantilado. ¡Qué decepción! ¿Se me creerá si digo que no vi ni una sola chica cantando, riendo, soñando... ni nada de nada? Sólo acantilado rocoso y mar, mucho mar. Me acerqué a unas humildes casuchas de pescadores y a uno que estaba reparando las redes de pesca le pregunté por las chicas de Formentor. Me miró con cara de extrañeza y en un puro mallorquín que apenas entendí, creí deducir que me decía que por allí sólo quedaba un puñadito de viejos pescadores. Pues no escarmenté. Algo así me pasó también con los niños del Pireo. Unos años después, mi esposa y yo nos apuntamos a una excursión por Macedonia y Grecia, con la secreta intención de visitar el puerto del Pireo, ilusionado por aquella canción en ritmo de sirtaki que fue la banda sonora de la película griega NUNCA EN DOMINGO (año 1960), en donde Melina Mercouri canta la canción Ta pedia tou Pirea
que en español se tituló LOS NIÑOS DEL PIREO:
El cielo inunda con su azul un navío, dos navíos, tres navíos sobre el mar; las golondrinas al piar una aquí, dos allá, tres ahí, presagian paz. Los remos de una embarcación uno dos, uno dos, quieren echarse a volar; y alegre cantan su canción un muchacho, dos muchachos, tres muchachos junto al mar.
(---------estribillo----------) Este es mi puerto, en un rincón del mundo en donde en un segundo se puede ser feliz; y en este puerto, puerto de mis deseos los niños del Pireo hoy cantan para mí.
Se ve en el muelle pasear una niña con un niño como ayer fuimos tú y yo; cogidos de la mano van di cuál es, di cuál es, cuál es su conversación. Yo sé que hablan de nuestro amor, otro amor, y mil más bajo el cielo tan azul y ante este puerto jurarán algo igual, algo igual, a lo que juraste tú.
(--------estribillo y fin---------) Este es mi puerto, en un rincón del mundo en donde en un segundo se puede ser feliz; y en este puerto, puerto de mis deseos los niños del Pireo hoy cantan para mí.
Escuchaba este bonito sirtaki y me entraban enormes deseos de ir al puerto del Pireo para conocer a esos niños tan enamoradizos. En aquellas vacaciones de agosto de años atrás, pude ver mi deseo cumplido. Llegué al puerto griego de El Pireo y..., ¡vuelta a decepcionarme! Por el puerto ateniense del Pireo no vi ni un solo niño cogido de la mano de una niña... ni sueltos siquiera.
Se me cayó el alma al sótano. No me dieron ganas de preguntar a nadie porque mis sueños de muchos años no coincidían para nada con aquella realidad. Un bosque de grúas; montañas de contenedores; grandes buques cargueros; algunos malolientes, oxidados, olvidados, y suciedad, mucha suciedad (en el muelle y en el agua). No es posible que por allí hubiera pasado ningún niño cogido de la mano de ninguna niña. Y mucho menos... que nadie por allí vaya hablando de amor. El puerto aquel estaba lleno de suciedad, de mercancías amontonadas de todo tipo. Aquello era la antítesis del romanticismo que se intuía al escuchar el bonito sirtaki.
Estas cosas pasan con las canciones. Describen un ambiente idílico y luego vas y... ¡Zas! te das un cabezazo contra el muro de la cruda realidad; y te despiertas. Pero yo no escarmiento, y otro año, también con las vacaciones de agosto, me apunté a una excursión organizada por Roma. Una vez allí, en cuanto tuve la más mínima ocasión de escabullirme del grupo, me fui preguntando a trancas y barrancas en dónde estaba la Plaza España. LAS MUCHACHAS DE LA PLAZA ESPAÑA (canta Lucho Gatica)
Las muchachas de la Plaza España son tan bonitas con sus juegos, sus cantos alegres y sus sonrisas. Son millares de mariposas de mil colores más hermosas que las flores. Cuántos sueños hay en sus ojitos resplandecientes; su mirada es más dulce y suave que un beso ardiente. Con sus caras y su aire ingenuo de virgencitas, las muchachas de la Plaza España son tan bonitas.
Subí y bajé varias veces la larga escalinata; miré aquí y allá y no pude ver ni una sola muchacha. Claro que mi 'yo' intentó calmarme la decepción diciéndome: "¡Pero hombre...! ¿no te das cuenta la hora que es? A las 3 de la tarde, en un mes de agosto y en Roma, no hay manera de ver a muchachas ni a nadie paseando por aquí". Pero no cambiaré. Soy cosa perdida. Pensando en esto que a mí me pasa con las canciones, me acuerdo y me compadezco de los crédulos o creyentes; de los que creen en cosas inexistentes y portentosas sólo porque lo relata el gran "cuento de los cuentos" o un predicador o una echadora de cartas.
Por eso, aquellos días en que mi esposa y yo celebrábamos "las bodas de plata", nos fuimos un fin de semana a París. Yo fui con el reclamo y la ilusión de pasear bajo los puentes del Sena, tal como lo relataba aquella bonita canción compuesta en el año 1936 por los letristas Rafael de León y Salvador Valverde, y la música del maestro Quiroga titulada BAJO LOS PUENTES DEL SENA. Aquí lo canta la cupletista Lilián de Celis
Nos embarcamos en un bateaux bus (batobus) y fuimos pasando bajo uno, dos, tres..., ¡yo qué sé cuántos puentes! Y aunque lo pasamos muy bien en aquella excursión, yo nunca vi ninguna pareja de bohemios que por la noche, refugiados bajo alguno de los puentes, se dijeran: «ma petite chérie, je n'ai pas d'argent». (ma petí xeguí, ye ne pá daryant) = "mi pequeña querida, yo no tengo dinero". ¡Qué desilusión!
Otro día, ya más reciente, cuando pasaba unos días veraniegos en la playa de Matalascañas, me planté en el Coto Doñana porque según unos planos muy minuciosos que yo tenía sobre la Baja Andalucía, me indicaba que allí estaba el CORTIJO DE LOS MIMBRALES, canción que estrenó en el año 1949, el cantaor flamenco "El Príncipe Gitano".
Cortijo de "Los Mimbrales" (Antonio García Padilla "Kola" — Luis Palomar Dapena — Manuel López Quiroga) (Zambra-pasodoble) Brilla en toa la marisma como un lucero el famoso Cortijo de los Mimbrales, donde en medio de toros y de vaqueros se quisieron de niños los dos chavales. Cuando pasa la luna por el cerrao y en el campo se abren las campanillas, canta así el vaquerillo desde el cercao a la chiquilla...
Cortijo de los Mimbrales en la llana Andalucía, entre breñas y jarales guarda una perla escondía. En la marisma huelvana, cuna de bravos vaqueros al despuntar la mañana me besó... ay, ay, la que más quiero.
Pa la fiesta campera tool señorío se ha juntao en el Cortijo de los Mimbrales, y lució el vaquerillo su poderío derribando a los toros y a los erales. Y pa hablarle de amores fue un ganaero a la niña bonita del vaquerillo, que cegá por el brillo de su dinero dejó al chiquillo...
Cortijo de los Mimbrales en la llana Andalucía, entre breñas y jarales lloro mi ilusión perdía. En la marisma huelvana, cuna de bravos vaqueros al despuntar la mañana me dejó... ay, ay, la que más quiero. ... Pero..., ¡nada!, allí no quedaba ningún vestigio del célebre cortijo. En el sitio en donde me indicaba el plano, había un gran bosque de eucaliptos y dentro de él había un poblado abandonado que los almonteños llamaban los aguayules. ¡y nada de vaqueros ni de breñas ni jarales! ¡Nada, nada! ¡Ay!
Me conozco. Sé que no voy a escarmentar. Ya, con esta edad que tengo... A pesar de las desilusiones que me he llevado con varias de las canciones que más me transportaban a un mundo idílico, lo más parecido a un Edén, sé que volveré a caer de nuevo en la tentación. Ya me lo estoy temiendo. Ahora ya, con mucha disponibilidad de tiempo, —no tanta de dinero— me bulle por la cabeza la idea de hacer un viaje a Dinamarca para ir a ver a las chicas de Copenhague al mismo puerto de Copenhague. Y no se lo quiero decir a nadie de mi familia, porque sé que me llamarán tonto, iluso, y se reirán mucho de mí; de mis extravagantes imaginaciones. Pero me seduce; no lo puedo evitar. Hasta que no lo compruebo por mi propio ojo, no lo puedo dejar pasar. Me atrae y mucho, poder llegar a comprobar in situ aquello que dice la canción LAS CHICAS DE COPENHAGUE. Las canciones de amor siempre han tenido para mí un raro sortilegio. No sé por qué pero esas cosas tan ensoñadoras que se evocan en ellas, me transportan y me hacen soñar y desear ir allí. Siempre he soñado con las chicas de Copenhague. Siempre he deseado conocerlas para comprobar qué hay de verdad en lo que dice aquella canción que grabó el dúo Johnny & Charley; (sí, aquellos que inventaron el baile de la yenka).
Hoy no vamos a trabajar ni tampoco vamos a descansar hoy es fiesta y lo que hay que hacer es bailar, amor hasta anochecer. En la plaza están las chicas de Copenhague para ti con sus trajes de domingo te esperan para darte el sí.
Pero yo nunca fui a Copenhague. Y no se me va de la cabeza la idea de ir a ver a esas chicas tan amorosas. Y temo ir allí y que me pase lo que me pasó con las chicas de Formentor y con las de la Plaza España de Roma. Cualquier día, si me entero de algún viaje a Dinamarca, me planto en Copenhague a ver si veo aquellas bonitas chicas de ensueño. ¡¡Ay...!!
Mucho más difícil encuentro lo de realizar otro gran sueño; el de ir a la isla caribeña de Puerto Rico a ver qué hay de verdad sobre aquello que relataba Lorenzo González en la canción La niña de Puerto Rico.
Letra de M. Ortega y Mario M. Montes — Música de Manuel Álvarez Maciste
La niña de Puerto Rico, ¿por qué suspira? sus ojos se llenan de agua cuando me miran, la niña que antes reía hoy sólo llora; qué tiene la niña buena que su alegría se le acabó, su risa de cascabeles en sufrimiento se convirtió. Dicen que llora por un cariño que sin clemencia la abandonó, Dios le dé fuerza para olvidarlo y nunca la hermosa niña de Puerto Rico llore por él y entonces vuelva a alegrarnos con esa risa de cascabel.
La niña de Puerto Rico, ¿por qué suspira? suspira porque un boricua su amor inspira, la niña que estaba triste es cascabel y en su carita morena sus labios rojos destilan miel sus ojos que son candela hacen a todos estremecer.
(instrumental)
y en su carita morena sus labios rojos destilan miel sus ojos que son candela hacen a todos estremecer.
Ay como danza, ay como mueve sus lindos hombros para bailar, todos la siguen para adorarla y nunca la hermosa niña de Puerto Rico quieta se está, parece una muñequita que le dan cuerda para bailar.
Dejadme; no os compadezcáis de mí. Yo ya no tengo arreglo. Todavía tengo por ahí una docena de canciones que me siguen bullendo en mi cabeza y no pierdo las esperanzas de ir a comprobar cuánto de verdad encierran sus románticos argumentos. ¡¡¡Ay, ay, ay, ayyyy...!!!
No; eso no es cierto. Es solamente un titular llamativo para llamar la atención de mis lectores. Pero es lo que muy a menudo tengo que oír en las tertulias de bebederos o tabernas (más conocidos como bares. Eso es lo que me dicen muy a menudo mis 'amiguetes' y a continuación, yo les tengo que decir: «No; eso no es cierto. Más cierto sería decir: "Casi todos los políticos son iguales", pero dentro de la medida de ese impreciso "casi", habría que excluir a un alto número de políticos que no destacan porque nunca hacen cosas para ser recogidas por la dudosa moralidad del periodismo de "cuanto peor..., ¡mejor para ellos y para sus medios de difusión de pésimas noticias!" (En estos tiempos se conocen y se les agrupa bajo el sobrenombre de tele-basura).
Yo les digo a mis 'amiguetes' de las tertulias de bebederos o tabernas (más conocidos como bares), que no es posible que los políticos sean todos iguales, pero que piensen que no son la escoria de la sociedad, que no son peores ni mejores que la media de la sociedad de donde surgen y copian su conducta. No sé si me entenderán. No sé si me tendrán en consideración, pero les digo que no existe una mano todopoderosa que caiga sobre las cabezas de la sociedad y que con mucha minuciosidad vaya escogiendo a los peores para auparlos a los pedestales de la política.
Que en España haya tramas como la Gürtel no debería extrañar ya a nadie, pues los políticos no son más que el reflejo de la sociedad a la que representan. El problema es que siempre se nos olvida que somos un país de chorizos, pasotas y maleducados. Y claro, en un país así es imposible “fabricar” políticos mejores.
Y es que entre esos españoles que piden la dimisión de los políticos corruptos, están los que si pueden defraudar a Hacienda lo hacen, y además presumen de ello porque saben que serán aplaudidos. Están también los que si se pueden colar en el tren o en el cine, se cuelan; los que si pueden robar algo de ropa en Zara, lo roban; los que si pueden hacer un sinpa en un restaurante, lo hacen; los que ponen una manzana de más después de haber pesado la bolsa de la fruta; los que cuando viene el fontanero o el electricista no quieren factura para ahorrarse el IVA…
Son los mismos que tiran la basura en el contenedor por la mañana, los que vacían el cenicero del coche en el asfalto, los que roban un paraguas porque alguien les ha quitado el suyo, los que pasean al perro y dejan la mierda en la acera, los que aparcan en doble fila para tomar un café o los que se quejan del precio de los pisos pero no dudaron en pagar unos euretes en negro cuando compraron el suyo.
España es también ese país en el que cuando un profesor castiga a un chaval, va el padre y amenaza al docente. Un país que aprovecha el Plan E para repavimentar las calles ya pavimentadas recientemente. Un país en el que, cuando el gobierno ofrece una ayuda de 200 € para los alquileres, éstos suben por arte de birlibirloque unos 150 €.
Y claro, después nos sorprende que los políticos trinquen dinero, farden de coches, tengan amigos jueces que les salven el pellejo o pasen de ir al trabajo. No olvide que la única diferencia entre un político y usted es que a él, si lo pillan robando, le obligan a dimitir pero jamás a devolver el dinero. Usted, en cambio, va a la cárcel.
¿Qué os parece todo esto? Yo lo suscribo de 'pé' a 'pá'. Dadme vuestra opinión; yo no tengo puesto filtro alguno y vuestros escritos aparecerán al instante. Muchas gracias y saludos socialistas.
A mi parecer, cualquiera tiempo pasado —comprendido entre los años 1960 y 1979— fue mejor. ¡Claro! El mejor de mi vida; en esa franja de años era cuando yo salía de la escuela primaria (14 años) hasta cuando me metí en la política activa. Y de aquella juvenil edad guardo el recuerdo de aquellas mocitas que tanto amé. Que tanto deseé conocer —en realidad—, acercarme a ellas, sacarlas a bailar y preguntarles aquello de "¿estudias o trabajas?" Eran MariCarmen, Lola, Carolina, Noelia, Marina, Anuska, Mónica, EvaMaría, Lolita, MaríaIsabel, Yuli, Rosana y tantas y tantas otras jovencitas que me tenían el alma en vilo.
Cuando se mira la vida desde mi atalaya, se comprueba que esas mocitas de los sesenta viven en el recuerdo de los tíos de sesenta y más... ¡Cuánto hubiera dado por materializarlas! Pero no, ¡cá!, que "no hay nada más bello que lo que nunca he tenido", según nos dice J. M. Serrat en su canción «Lucía». Esa es una gran verdad. Pero aún, sabiendo ese truco de la memoria y del deseo, yo no podré nunca olvidar a aquellas mocitas que tanto amé... en sueños... en los sueños que producen las canciones. Y cómo olvidar a MariCarmen, cuando el Dúo Dinámico nos la describía así:
Bailando la vi con gran ilusión un ritmo sin igual, giraba una vez, volvía otra vez con alas en los pies, prendado quedé de la juventud que había en su bailar y cuando por fin la cara le vi entonces pregunté. Es MariCarmen, dijeron todos, su mirar, su bailar cautiva todos los corazones y tú bien pronto lo vas a comprobar.
"MariCarmen" DÚO DINÁMICO
Tres cuartos de lo mismo me pasó con Lola, de LOS BRINCOS La otra noche bailando estaba con Lola y me dijo que se encontraba muy sola, que pensaba que yo ya no la quería y creía que yo salía con otra. Sabes que no es verdad, nunca te miento, deja ya de llorar, porque te quiero, nunca estuve con otra, tú eres la única Lola. La besé en la cara, la besé en la boca y ella sonriendo me miró. La otra noche bailando estaba con Lola, como niños besándonos en la sombra.
Pues cuando me enteré de la existencia de Lolita, a través del Dúo Dinámico, de nuevo me entraron ganas de conocerla más de cerca, pues decían que Lolita, tú tienes una forma de bailar que me fascina, Lolita, contigo bien quisiera twistear toda la vida. Lolita, Lolita, mi amor.
Por aquellos azules años se me amontonaban las mocitas idealizadas en las canciones y uno, a esa edad, se enamoraba de todas a la vez. ¡Qué tío! También idealicé demasiado a la Mari Pili de los Ejecutivos Agresivos y bien que me excitaba con sólo el pensamiento de estar tumbao al lao de Mari Pili en la playa, en donde ella, seguramente, lucía un escueto bikini. ¡Seguramente!
Se me amontonaban las chicas guapas por aquellos años. ¡Qué bárbaro! ¿En qué hueco metería a Carol de Neil Sedaka? Yo entonces no sabía inglés; (ahora tampoco), pero me vino muy bien que el Dúo Dinámico me tradujera aquella bonita historia de la moza estadounidense.
Luego vino el valenciano Luis Manuel Ferri Llopis que todos le conocíamos por Nino Bravo y nos encandiló con aquella niña encantadora y misteriosa llamada Noelia ¡Qué historia más bonita! Siempre deseé ir a las playas valencianas a ver si lograba toparme con esa enigmática Noelia. Luego después he sabido de los millones de jóvenes que como yo, estábamos enamorados de Noelia. La prueba más evidente es de las miles y miles de mocitas y menos mocitas, que hoy llevan ese bonito nombre.
Algunas italianas también lograron enamorarme. Siempre recordaré a Marina, la bella pescadora napolitana que en la letra en español se decía: Estoy enamorado de Marina que es una muchachita muy divina, el corazón me late a mil por hora, ¿qué haré para lograr su corazón? Marina, Marina, Marina contigo me quiero casar. Linda pescadora, nunca me abandones, no destroces ilusiones, ¡Oh no, no, no, no, no!
También me acuerdo de Mónica. Cómo no recordarla si era uno de los grandes éxitos de Los Ángeles y uno de sus componentes, Carlos Álvarez, hizo la mili conmigo en el campamento de Alcalá de Henares en el año 1967. Mónica también me tenía encandilado por esos años hasta que conocí a Carlos en la mili y se me cayeron los palos del sombrajo. ¡Qué tío más esmirriao! ¡Claro, con el pelo cortito era muy distinto! MÓNICA del conjunto musical LOS ÁNGELES de Granada:
De aquella misma época era Eva María, de los Fórmula V. Eva María se fue a buscar el sol a la playa, con su maleta de piel y su bikini de rayas. Ésta también tenía bikini y era de rayas, aunque me imagino que tendría muy poquitas rayas. ¡Claro!
Se me amontonan los recuerdos de aquellas mozas. Qué decir de la que creó el sevillano Josele Moreno y sus compañeros del grupo LOS PAYOS. "María Isabel" también se le daba muy bien eso de ir a la playa con un sombrero de pajas, dicho sea sin ánimo de hacer juegos de palabras de doble sentido.
Y una tras otra iban pasando por mi corazón y me dejaban en un estado parecido al enamoramiento o al ensimismamiento juvenil. De aquellas mocitas estaban también Juli, de Los Diablos que para mí fue como un rayo de luz en pleno verano de los años sesenta.
Y también Rosana, del mismo grupo de Badalona me llegué a imaginar como una niña muy amorosa e interesante.
MARILÚ del Dúo Dinámico también me importaba mucho y también anhelaba conocerla a fondo. Aunque un día me enteré que en realidad se llamaba Marilou, ¡qué desilusión!
Y estaba "Lyla" del grupo Lone Star que encerraba el misterio y el exotismo de ser una chica judía y eso en España se veía pero que muy mal, muy mal y nosotros aquí la llamábamos Laila. De Francia nos vino ALINE que cantaban Christophe y Adamo entre otros. Y no nos importó que lo cantaran en francés ya que la chica despertaba amores por encima de las fronteras y las aduanas. El mismo Salvatore Adamo, cuando la grabó en español, nos desveló el argumento de la canción: Ayer dibujé, en la arena su imagen bella, y la contemplé, luego llovió, sobre la playa, y aquella cara, desapareció.
y yo grité, grité ¡Aline vuelve hasta mí!, y yo lloré, lloré, ¡oh, cuanto padecí!
Después intenté, volver a encontrarla, y al ver que no estaba, cuánto lloré.
Ella se fue, con la tormenta, y yo junto al mar, Solo quedé.
y yo grité, grité ¡Aline vuelve hasta mí!, y yo lloré, lloré, ¡oh! Cuánto padecí.
Me arrodillé, besando en la arena, la imagen bella, que yo ayer dibujé.
Y yo grité, grité Aline Vuelve hasta mí, Y yo lloré, lloré, Oh! Cuanto padecí
Y yo grité, grité ¡Aline vuelve hasta mí!, y yo lloré, lloré, ¡Oh! Cuánto padecí...
El conjunto LOS PASOS también nos hizo soñar más de una noche con su Anouska que nos parecía algo así como la nieta desconocida de los antiguos zares de la Rusia pre-comunista y eso nos parecía súper-exótico. Y contaban que: “Hasta que llegó aquel día no supe lo que era amar. En mi caminar constante, yo la tuve que dejar”.
El Dúo Dinámico siempre nos mostraba nuevas chicas de ensueño. Otra de ellas fue CECILIA pero lo que más nos encandilaba de este dúo catalán, eran esas niñas sin nombre: "15 años tiene mi amor" se cantaba, precisamente, cuando yo tenía también 15 años, allá por la primavera de 1961.
Y quién no se enamoró de la chica anónima que se evocaba en la canción PERDÓNAME. Otra misteriosa chica que nadie nunca nos dijo cómo se llamaba ni qué ofensa grande fue la que le hicimos para tener que llegar a suplicarle y a pedirle perdón tantísimas veces. "Te perdí por culpa de un error, te perdí y destrocé mi corazón y ante ti vuelvo al fin a llorar y a suplicar" Fue de aquellas veces en las que supimos de cierto que los hombres también lloran aunque nuestros padres y tíos nos aleccionaban de todo lo contrario. Esto no tiene fin, pero voy a terminar con otra misteriosa chica que nadie nunca nos dijo cómo se llamaba la niña gitana pero era para emocionarse otra vez y para enamorarse hasta las cachas, cada vez que la imaginábamos bailar descalza. Y nunca sospechamos que su familia, a la hora de la verdad, tal vez nos rechazaría por no ser de su misma raza. "La niña gitana" por el Dúo Dinámico
Nací en Arcicóllar (Toledo) el año 1945. Habito en Bargas (Toledo) y estoy jubilosamente jubilado y...
TODO LO QUE NO APRENDÍ NUNCA SE ME HA OLVIDADO. Pretendo que formemos una gran red de blogs de gentes con ideología de izquierdas, sin matices.