Cuando don Alonso Quijano "El Bueno" salió de su blasonada casa de Argamasilla acompañado de su criado Sancho Panza, para emprender su segunda aventura, allá por los últimos años del siglo XVI, los cielos de La Mancha barruntaban una tormenta de verano mientras el garrulo de Sancho zanguangueaba a su amo de esta manera:«Tiene razón vuesa merced, que no parece sino que el mago Merlín, que todo lo trastoca, hubiera convertido en gigantes aquellos molinos que se divisan en lo alto del cerro Calderico, en las inmedaciones de Consábura».
Tal vez se tratara de unos molinos de viento que hay en la loma de Mota del Cuervo. O quizá, más bien, de los molinos de Campo de Criptana. ¿Quién lo sabe?
Pero el zamuzo de Sancho azuzaba a su macho burreño para no perder detalle de la singular y desigual batalla que se avecinaba.
No bien hubo Sancho terminado su frase, cuando soltó un sonoro regüeldo que trocó en rubios todos los trigales que estaban cerniendo.
En esto que don Alonso, con mucha ciribicundia le espetó al criado:
«Sancho amigo, come poco y cena más poco, porque la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago».
Sancho se quedó abotardado, por no saber colegir la máxima de su amo.
El noble hidalgo de Argamasilla espoleó a su potranco y enjaretó la carrera a jarapo sacado, y cuanto más se acercaba al cerro de los molinos, más escondían la cabeza aquellos gigantes.
Sancho también azuzó a su jumento, y éste, sofocado por la carrera, iba soltando sonoros recuescos.
Cuando más ardiloso era el galope de las dos caballerías, un guijarro del suelo hizo una jerigonza y el noble cincuentón se dio una costalada contra el suelo.
He hablado del asunto con muchas de las gentes de aquellos lugares y ninguno me ha sabido decir, a ciencia cierta, si se trataba de molinos de viento o de gigantes malignos.Los más politizados me dijeron que parece ser que se trató más bien, de unos ensalmos de brujería endilgados por los moriscos y judíos que hicieron todo lo indecible para no salir expulsados de su querida España. Y sus conjuros iban dedicados a los hijosdalgo como personas influyentes de la España cristiana.
Después yo, en mi modestia, sólo tuve energías para hilvanar estos versos:
| POESÍA ESCRITA POR MÍ | LOS GIGANTES DE LA MANCHA |
El despiece del molino de viento manchego lo he tomado prestado de la página de Madridejos

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