sábado, 18 de diciembre de 2010

hablar es un arte

Ahora que vamos despacio, me doy más cuenta de lo difícil que resulta el arte de dialogar.

Las televisiones, que algún ideólogo ideó que cumplían la triple función de informar, formar y distraer, se han quedado cojas de una de las tres patas y la pata de distraer se les ha alargado demasiado con respecto a la otra patita que les queda.
Formar, lo que se dice formar, forman muy poco; mejor dicho, nada. Deforman. Y en cuanto a la cuestión del arte de dialogar, nos están maleducando, ya que se ven esas tertulias en donde hablan tres a la vez y para abrirse paso y hacer valer su palabra cada uno, suben los decibelios de su voz por encima de los otros contertulios. ¡Qué digo contertulios…! ¡¡Contrincantes, rivales, a veces enemigos descarados!!

Yo también, cuando era joven, para hacer valer que yo estaba en la legítima posesión del uso de la palabra, si alguien me pisaba el terreno a base de hablar a la misma vez, también elevaba mis decibelios. Ahora no; ahora ya no compito. Que empiezo yo a hablar y 3 milisegundos después entra otro contertulio y me tapa mi palabra a base de entrar con más potencia, instantáneamente me callo y dejo para él sólo todo el campo de batalla.

¿No os ha pasado? En un diálogo, en una tertulia, vas a tomar la palabra y te la tapa otro; vuelves a intertarlo, y el mismo de antes u otro distinto te vuelve a tapar con su palabra.
A este fenómeno le comparo con una paella campera en la que todos comen del mismo recipiente. Qué mal estaría que cada vez que vas a meter la cuchara en la paella, se te pusiera otro por delante, cuchara en ristre, y te impidiera una y otra vez, que llegaras hasta la paella a meter la cuchara.

Un campo de batalla es lo que parecen hoy los diálogos donde hay dos o más personas dialogando salvajemente. No, no es que el desorden ese haya que achacarlo a la ausencia de moderador. En esas tertulias en donde hay moderador, no sirve de nada su presencia. Los moderadores de hoy en televisión no son como los de antes; no moderan nada. Ni siquiera ellos mismos tienen nada de moderados. ¡Dónde va a parar! Antiguamente sí que había moderadores que moderaban en las tertulias.

Ahora ya, el moderador de tertulias televisivas, no tiene más misión que la de mandar callar fulminantemente a los que están formando el guirigay y la trifulca, para decir “vamos a unos minutitos de publicidad”; que no se nos ocurra hacer uso del mando a distancia y tontás de esas. Ahora ya, los moderadores de la tele —e incluso, los de las tertulias en vivo, si las hubiere— son como el botones del hotel o del banco; como el chico de los recados de la tienda; como el galopín en una cuadrilla de trabajadores agrícolas; como el zagal en una cuadrilla de pastores; como el aprendiz en el taller de un artesano; como el becario en una empresa.

¡Qué pena! ¡Cómo se pierden las buenas costumbres!

Cuando yo era un chaval, de la tele lo aprendía casi todo. (Los que no hemos pasado por la universidad, la radio y la tele ha sido nuestro aula). Ahora ya no. Ahora desaprendemos porque los locutores, comunicadores, presentadores, periodistas (llámalos como quieras) nos están maleducando en el riquísimo lenguaje español; en el arte de dialogar…, ¡y en tantas cosas!

Ahora que me fijo, en los tiempos que corren resulta desconcertante el hablaje de la gente de la tele. Es muy frecuente oírlos decir: “Pasaros y sentaros” “poneros detrás mía”. Cuando todo el mundo sabe que si nos quisieran educar en el hablaje y volver a hacer de la tele esa escuela que muchos no tuvimos, deberían decir: “Pasad y sentaos” “poneos detrás de mí”.
¿Lo ves? Nos maleducan; nos hacen dudar. ¿Cuál es lo correcto, “detrás mía” o “detrás de mí”? ¿Cuál es lo correcto, “contra más llaméis, más posibilidades tenéis de obtener premio” o “cuanto más llaméis, más posibilidades tenéis de obtener premio”?

No sé; yo noto que con las teles de ahora estoy desaprendiendo mucho y me estoy deseducando. ¡Con lo bien hablado que era yo de chaval!

Mención aparte se merecen los que no escuchan; los que del diálogo hacen un monólogo: el de ellos mismos. Sólo te piden —en lenguaje subliminal— que mantengas tus dos orejas tiesas, limpias y bien dispuestas para escuchar su importante monólogo. Lo que tú tengas que decir, es de poca o nula importancia. No te dejan meter baza y te tapan con su palabra cada vez que lo intentas.

¡¡Qué jodido resulta el arte de dialogar!!

viernes, 10 de diciembre de 2010

la patria, uffffff

Cuando veo colgada la bandera oficial de España en los balcones y ventanas de las casas, en el día del corpus o en los mundiales de fúrbol, no puedo evitar un comentario para mis adentros:
"Mira, ahí vive un facha".
Otras veces suplo lo de "facha" por "franquista" y otras veces lo cambio por "derechoso".
El caso es que cuando veo ondear la bandera española esa, que tiene dos franjas horizontales amarillas en el centro y una franja roja a cada extremo, no me identifico con ese trapo; no me dice nada; no me hace cosquillitas en mis centros, es decir, me produce rechazo, repudio, asco.
Lo siento pero así es, aunque sé que mejor sería sufrirlo en silencio y no escribirlo aquí.

Cuando escucho el himno nacional, o me alejo de donde suena o me tapo los oídos aunque sea simbólicamente. El mismo rechazo que la bandera esa, me produce el himno ese.
Cuando veo a esos seres humanos vestidos de verdeolivo y con un gorro estrafalario y trasnochado, lo mismo me ocurre. En mis adentros se conmueve la viga maestra y mi sangre se pone encabritada. Es un fenómeno similar a lo que me pasa cuando veo a esos otros españoles vestidos de un verde muy parecido, que desembarcan en Málaga todas las semanasantas para portar briosos, altivos e impropios, un símbolo que no pertenece a los funcionarios de un estado afoncesional.

En España hubo una vez una dictadura militar y fascista que lo ocupó todo. Que lo invadió todo. Que lo destruyó todo. Que todo lo creó de nuevo. Que se apoderó de todo lo que no pudo cambiar o destruir. Y aquella dictadura duró mucho, mucho, mucho y se apoderó de los símbolos patrios en régimen de monopolio inacabable.
Yo creo que las dictaduras, si tienen que existir, lo bueno sería que no duraran tanto tiempo como la dictadura franquista y así no se apoderarían en exclusiva de símbolos que pertenecen a todos.
Tanto duró que cuando murió su inventor, dejó huérfanos a cientos de miles de fervientes admiradores que se convirtieron, muy gustosos, en herederos legítimos y entusiastas de aquella dictadura larguísima, y con el pasar de los tiempos, formaron un partido político que lo denominaron "de centro", (PDCP) = partido de centro puro, pero con el correr de los años, sufrió una refundación de donde salió el nombre que tiene en la actualidad: PPT (partido popular de los trabajadores).

Por eso, cuando paso delante de la fachada de uno de esos edificios públicos que tiene en su puerta el eslogan TODO POR LA PATRIA no puedo evitar una interpretación muy mía que viene a se traducida como


   TODO POR LA DEHESA  

En mi fuero interno, no puedo evitar el impulso instintivo de suplir la palabra PATRIA por la palabra DEHESA, en donde, los que están dentro de esos edificios del letrero, los considero los mayorales, capataces, criados, gañanes o tractoristas, y a muchos de los que andamos por las calles, aparentemente libres y sin uniforme, no puedo evitar compararlos con los rebaños ovinos, equinos, bovinos o caprinos de la hipotética dehesa ibérica.

Después de una larga dictadura tan larguísima como algunos españoles sufrimos y padecimos (aunque para algunos ideólogos "de centro" fue un periodo de placidez), al asomarse por la puerta la democracia, ¡¡qué hubiéramos querido...!!, que se disolviera el cuerpo nada benemérito de la guardiacivil; que se desbaratara el cuerpo de La Legión; que se implantara otra bandera, otro himno; etcétera, etcétera, etcétera, etcétera, etcétera, etcétera, etcétera, etcétera, etcétera, ...

Pero eso es mucho pedir, ¿verdad? Para mi gusto, que no creo que sea caprichoso, lo mejor que nos podría haber pasado es que desaparecieran los pilares de la dictadura, tal como desaparecieron en Italia y Alemania. Claro que para eso, el dictador debe ser previamente derrotado y relevado de su cargo. No fue así y ese lastre lo seguiremos llevando cargado por los siglos de los siglos.

Yo siempre pensé que si no hubiera sido porque la democracia nos nació enclenque, sietemesina y asistida por una comadrona franquista, lo que habría que haber hecho era disolver —entre otros— ese cuerpo de la guardia civil y a sus componentes, diseminarlos por el ejército y por las distintas policías del país; pero diseminarlos y disolver ese cuerpo que para mí es todo lo contrario de benemérito. Estuvo demasiado implicado con la dictadura y al igual que la Gestapo en la Alemania democrática de los años cincuenta, no hubiera sido razonable, desde cualquier punto de vista, que esas policías siguieran ejerciendo dentro de un régimen democrático.

¿Qué nos habría parecido que aún siguiera operando dentro de la policía española, la Brigada Político-Social ? Pues el mismo anacronismo será que siga operando la guardiacivil.

Aunque rechazo de plano la pervivencia en democracia de ese oscuro cuerpo mitad militar, mitad policial, vaya por delante mi mayor respeto y consideración para unos seres humanos que por múltiples circunstancias, se ganan su jornal desempañando las tareas que les encomienda el Estado Español.
La jitanjáfora. ¿Qué será, será? Pues si lo quieres saber de verdad, pincha aquí mismo.

martes, 9 de noviembre de 2010

socialistas y católicos

Sí, sí; a mí también me cuesta mucho creerlo pero al parecer, hay socialistas católicos. Dicen que también hay católicos socialistas. ¡¡La repanocha en escabeche!!
Pero..., ¡cómo se puede entender eso!
Peroooo..., vamos a ver..., ¿es que me creerá la gente si digo que soy socialista y al mismo tiempo admiro la idea y la obra de aquel socialista venido a fascista llamado Benito Mussolini?
O, ¿puedo decir sin rubor que soy socialista y al mismo tiempo me confieso ferviente 'devoto' del nazional-socialismo o del falangismo joseantoniano?
¡¡¡Pero cómo se come eso...!!!

En los partidos tradicionalmente de izquierdas existe un número preocupante de afiliados o militantes que dicen ser de ideas socialistas y por devoción religiosa dicen ser católicos. ¡Y no les pasa nada, oiga! ¡¡¡Ay, qué gracia!!!
En España, decirse partidario de la religión católica, equivale a abrazar una ideología de extrema derecha, del estilo del nacionalsindicalismo español, del fascismo italiano o del nazional-socialismo alemán.
No importan los postulados de la religión-matriz (el cristianismo). La ideología política que hoy impregna al catolicismo apostólico romano, la imprimen sus jerarcas. La marca el papa de Roma con su ejemplo; la marca la conferencia episcopal española con esos dos elementos tan destacados y significativos: Rouco Varela y Martínez Camino. (Fascismo católico).
¿Cómo se puede uno confesar abiertamente y sin rubor, que se es socialista y católico? ¿Todavía no nos hemos dado cuenta el daño que las religiones han hecho al progreso de la humanidad?

Si se es socialista, poco católico cabe ser. Si se es católico, poco socialismo les cabe en sus cabecitas a los que tengan esas creencias religiosas. No nos engañemos.

Pero sí; yo sé lo que pasa. En España, la ideología político/religiosa del catolicismo vaticanista es como un gran paraguas protector. Dentro de él, las gentes se cobijan y están muy calentitas, no se mojan. Ser miembro o simplemente simpatizante de la iglesia católica, hoy por hoy prestigia a las gentes. Prestigia a las gentes de la derecha, pero también prestigia a las gentes autodenominadas "de izquierdas". No les pasa nada por decir que militan en el PSOE, en el PCE, en IU, en... etcétera, etcétera, etcétera, y que van a misa todos los domingos y algunos de ellos hasta se tragan la ostia. ¡Eso es la reostia!
No es raro, encontrar a destacados políticos de la izquierda (alcaldes, concejales, diputados provinciales, regionales, nacionales), senadores, etc., que son miembros de algunas cofradías religiosas y en Semana Santa desfilan con todo descaro en las procesiones callejeras. ¡Qué, que no?

En otros tiempos ya lejanos —por la II República y anterior a ella— no era fácil encontrar a gentes de izquierdas que confesaran esa dualidad ideológica tan contradictoria. Si tenían esas creencias religiosas, se cuidaban muy mucho de no confesarlas. Si alguien se le hubiera ocurrido tal confesión, hubiera sido corrido a gorrazos por las principales calles de su pueblo.
Pero hoy no; hoy ocurre todo lo contrario. Parece que se prestigia el militante de izquierdas; parece que sube puntos en su ranking político cuando se confiesa devoto de la internacional vaticanista.
Y es que aquí parece ser que pasa algo parecido a lo de aquel chiste:

—¡Señora Fulana, que su hija está en la catequesis!
—Déjala, que mientras esté ahí no está haciendo nada malo.


¡Claro! Estar vinculado con la ideología católica en algunas de sus facetas, a casi todos les parece que no es peligroso. Eso es lo que digo yo con el símil del paraguas: La gente se siente muy protegida y prestigiada socialmente, si se cobijan debajo del paraguas del catolicismo español. Otro gallo les cantaría a los de izquierdas que se dicen católicos, si el común de la gente tuviera claro que el catolicismo vaticanista español, es una ideología política de derechas muy extremas.

Cuando alguien ataca a esos contradictorios izquierdistas, por su incomprensible dualismo ideológico (o acomodaticio), dan un giro de 105 grados, y dicen: "No; no he dicho que yo sea un socialista católico. Yo lo que dije (donde dije diego) es que soy un socialista cristiano. Que no es lo mismo".
¡Ah, claro! No es lo mismo.
Esta confesión la viene practicando últimamente el ínclito Pepe Bono. Hace años decía ser un socialista católico; como ha visto que nos hemos dado cuenta de que decir católico es decir vaticanista y decir vaticanista es tanto como decir ultra-derechista, ha suavizado el discurso y ahora se confiesa socialista y cristiano. En el fondo, él cree que lo cristiano contiene menos pólvora que lo católico, (¿?¿)...

No es lo mismo porque se nos ha hecho creer que el cristianismo es una religión más a la izquierda que el catolicismo. O si lo queremos decir a la inversa, el cristianismo es menos de extrema derecha que el catolicismo.
El uno nació en la antigua Palestina, como derivación o segregación de la ideología judía, y el otro nació en la Roma poderosa bajo las bendiciones del emperador Constantino y más tarde de Benito Musolini.
¡Claro, claro! ¿O no...?

El catolicismo tiene una peor aceptación y encaje, entre las minorías izquierdistas que el que tiene el cristianismo sin apellidos. Digamos que "se vende peor".
Por ahí se oye decir a mucho izquierdista folklórico, que Jesucristo fue el primer comunista de la historia. (Esto te lo dicen algunos de la órbita comunista). Pero es también frecuente oír decir a otros de la órbita socialdemócrata, que "Jesucristo fue el primer socialista de la historia". [Já, já, já y después... Já].
Claro que tonterías de esas las he oído decir también sobre José Antonio Primo de Rivera.

Yo creo que Jesucristo es un invento de la Biblia: "El cuento de los cuentos".
Ahí pasó lo que podría pasarle a Don Quijote. Al singular manchego, le metes 2000 años de por medio, le escribes libros de relatos de sus andanzas y hazañas por medio de pseudo-historiadores, y al cabo del tiempo resultará que Don Quijote fue un santo manchego que dedicó su vida a desfacer entuertos, a perseguir malandrines, a luchar contra la injusticia y a proteger a viudas, huérfanos y menesterosos.

Uno de los principales ideólogos de las corrientes ideológicas de la izquierda, dijo un día —y dijo muy bien Carlos Marx— que la religión es el opio del pueblo.
Pero en una sociedad en la que el opio, la morfina, la cocaína, la heroína, el tabaco y la marihuana, no están muy mal vistos, tampoco tiene por qué estar mal vista la religión católica. ¿A que no?

La religión, para la gente de derechas, claro que no está mal vista. Es consustancial una con la otra. Lo que se me hace más cuesta arriba de entender es el binomio imposible izquierdismo/catolicismo. Eso no me lo trago ni acompañándolo con un litro de buen vino de La Mancha.
Pero hay algunos de esos que me discuten este razonamiento; que me lo intentan tirar por tierra. Sospecho que serán de los que quieren hacer valer el maridaje socialismo/catolicismo. Me tildan de ultra-exigente, de puntilloso y de etiquetador utópico.

Yo sé que partidos como el PSOE, que tiene la vocación o la táctica de ser partidos de masas, no pueden andarse con muchos remilgos y tiene que contemplar dentro de su espectro a militantes, simpatizantes y votantes dentro de un amplio abanico que va desde los socialistas de verdad, de verdad, —o sea, socialistas de izquierdas— hasta los de derechas más o menos ultras o moderadas.
No olvidando a los "centristas", equidistantes y "apolíticos", que son una aplastante mayoría.


Esto... lo encajo de mejor o peor talante. Lo que no encajaré nunca son a esos ínclitos «socialistas» que sin esconderse de nadie proclaman a los cuatro vientos su ideología de «católicos», como son Pepe Bono, Juan Alberto Belloch y Paco Vázquez. (Pongo un minúsculo ejemplo, por no ir más lejos).

Si no se pone coto a ese absurdo fenómeno de las ideologías, no tardando mucho, los ateos-izquierdistas que queden en el seno de los partidos de izquierdas, serán corridos a gorrazos o, por lo menos, aparcados en un rinconcito a modo de corriente ideológica del estilo de Izquierda Socialista.
Y si no, ¡al tiempo...!
    fachada de la Diputación Provincial de Toledo  

domingo, 31 de octubre de 2010

río Guadarrama

Es un río de Castilla que nace en la provincia de Madrid y vierte sus aguas al río Tajo después de recorrer gran parte de la provincia de Toledo.
El valle completo del Guadarrama se inicia a 850 metros del vértice geodésico Siete Picos (2.138 m. altitud) en la sierra del mismo nombre a 1.900 m. de altitud, en la ladera sur del Sistema Central (Sierra de Guadarrama). Recorre ambas provincias (Madrid - Toledo) en un trazado muy ajustado a la vertical norte-sur.
Cada municipio del croquis viene indicado por las tres últimas cifras de su código estadístico INE, de tal forma que los municipios de la provincia de Madrid (en amarillo) llevarán el número 28xxx y los de la provincia de Toledo (en azul claro) llevarán el número 45xxx.
La palabra "guadarrama" según algunos etimologistas, deriva de la expresión árabe  صشي شم قشةش = "guad al ramá" o "wad al ramma"; otros traductores la escriben como "qued-er rmel". En ambos casos, parece ser que pudiera traducirse al castellano como "río de arenas".
La longitud del valle alto del Guadarrama (desde el nacimiento en Siete Picos del arroyo de Matasalgado luego convertido en el río Navalmedio, hasta la unión con el río Pradillo) es de 5.750 metros. La longitud del río Pradillo, desde su nacimiento en la Fuente de los Acebos (Siete Picos) hasta fusionarse con el río Navalmedio, es de 4.375 metros.
La distancia entre esas dos fuentes es de 1.380 metros.

Llegados a este punto del valle del Guadarrama, el río resultante de esa fusión de aguas empieza a denominarse río Guadarrama, que desde aquí hasta su desembocadura en el río Tajo, recorre un camino de 126,250 Km. Por lo tanto, la longitud total del valle del Guadarrama es de 132 Km. (IGN)

El arroyo de Matasalgado que nace a 1.900 m. de altitud en el límite municipal entre Cercedilla (038) y Navacerrada (093) y a 200 m. del límite provincial Madrid-Segovia, con este nombre llega al embalse de Navalmedio y es ahí donde cambia su nombre por el de río Navalmedio, hasta llegar a la confluencia con el río Pradillo.

El río Navalmedio pasa por el casco urbano de Cercedilla y es ahí en donde adopta el nombre de río de las Fuentes. Por el lado opuesto de dicho casco urbano, discurre el arroyo de la Venta que va a unir sus aguas al río de las Fuentes, en las afueras de Cercedilla, y es ahí en donde el río empieza a denominarse Guadarrama propiamente dicho.

Atraviesa el casco urbano de Los Molinos (087). Se adentra en el municipio de Guadarrama (068); por la Urbanización Navalasierra se le une el arroyo del Toril y más abajo se le une el arroyo del Tejo. Luego cruza la autovía A-6 en su p.k. 44,6 dentro del término municipal de San Lorenzo de El Escorial (131) y por allí se le une el arroyo de Prado Vera. Forma frontera entre San Lorenzo de El Escorial y su vecino y casi homónimo El Escorial (054). Por éste último se le une el arroyo de Guatel Segundo.
Sirve de separación a los municipios de Guadarrama y Galapagar (061); se adentra en terrenos de Collado Villalba (047) y pasa por su casco urbano; dentro de su término municipal se le une el arroyo Tablero.

Se adentra en el municipio de Galapagar (061) y allí forma el Embalse de las Nieves y se le une el arroyo de Peregrinos. Hace frontera entre Galapagar y Torrelodones (152) y después entre Galapagar y Las Rozas de Madrid (127) y forma el Embalse de Molino de la Hoz; continúa haciendo frontera entre Galapagar y Las Rozas. A continuación forma frontera entre Las Rozas de Madrid y Villanueva del Pardillo (177); después entre éste y Majadahonda (080). Después forma frontera entre Majadahonda y Villanueva de la Cañada (176). En este tramo se le une el arroyo de los Palacios y el río Aulencia, el más importante de todos sus afluentes.

Después pasa a hacer frontera entre Villanueva de la Cañada y Villaviciosa de Odón (181) y después entre éste municipio y Brunete (026). Se le une el arroyo de Cienvallejos y atraviesa todo el término municipal de Villaviciosa de Odón de norte a sur.
Luego discurre por el límite entre Villaviciosa de Odón y Móstoles (092). Por el término de Móstoles le tributa sus aguas el arroyo del Soto. Después discurre por el límite entre Móstoles y Navalcarnero (096). Después, entre Navalcarnero y Arroyomolinos (015); luego discurre por el límite entre un terreno segregado de Móstoles y Navalcarnero y después —nuevamente—, entre Navalcarnero y Arroyomolinos. Después hace frontera entre Navalcarnero y Batres. Cruza por tierras de Batres (017) y así entra de lleno en la comarca natural de La Sagra; luego hace frontera entre Batres y El Álamo (004) y sigue cruzando por terrenos de Batres hasta hacer frontera con Serranillos del Valle (140) y abandona las tierras madrileñas para entrar a regar las tierras toledanas.

Entra en la provincia de Toledo formando frontera entre el municipio sagreño-madrileño de Serranillos del Valle y el sagreño-toledano de Carranque (038) y después se adentra en este municipio, en donde se le une el arroyo de San Blas del Carcavón y el arroyo Overa; después forma frontera entre los términos municipales de Carranque y Casarrubios del Monte (041), en donde se le une el arroyo de la Cabeza; luego hace de frontera entre Carranque y El Viso de San Juan (199).

Después cruza el término municipal de El Viso de San Juan en donde afluye el arroyo de Blasco Gómez, el arroyo del Batán y el arroyo de las Pozas. Después forma frontera entre El Viso de San Juan y Palomeque (127) y en este municipio le vierte sus aguas el arroyo del Berral, el arroyo de las Chorreras y el arroyo de la Pajarilla. Después separa los municipios de Palomeque y Chozas de Canales (056). En Chozas de Canales se le unen los arroyos de Rocanales, de los Guirolos, de la Oliva, de los Membrillos, del Vaquerizo, del Riachuelo, arroyo de Barguitas y arroyo de Chirinos; después separa los municipios de Chozas de Canales y Lominchar (085); en este municipio se le une el arroyo de Arancán.
Hace frontera entre Chozas de Canales y Recas (145) y a continuación cruza las tierras de Recas, en donde le aporta sus aguas el arroyo del Soto, para cruzar después por terrenos de Yunclillos (204), en donde se le une el arroyo de la Fuente.

Se adentra en el término municipal de Bargas (019), en donde le aportan sus aguas, sucesivamente, los arroyos de Vallehermoso, de Cantaelgallo —arroyo que recibe los nombres sucesivos de arroyo de la Venta de Palacio, de Cantaelgallo y de Camarenilla—, el arroyo de la Dehesilla, el arroyo del Almendral, de la Fuente del Plato, de Alcalvín, de la Loba y arroyo de Serranos. Forma frontera entre Bargas y Villamiel de Toledo (189) y aquí se le une el arroyo de Renales; sigue atravesando las tierras de Bargas y luego abandona su territorio para discurrir por el límite entre las tierras de Rielves (147) y las de Toledo (168); allí le vierte sus aguas el arroyo de Rielves.
Pasa por el límite entre Toledo y Albarreal de Tajo (003) y en éste último se adentra con un tramo de 2.750 metros; luego sigue haciendo de frontera entre los dos municipios mencionados, hasta verter sus aguas al río Tajo en un lugar en donde confluyen estos tres municipios: Albarreal de Tajo, Toledo y un territorio segregado de Argés (Dehesa de la Palomilla), en el mismo punto en donde confluyen los límites de las dehesas de Vega de la Crin, de Bergonza y de la Palomilla, a una altitud de 434 metros sobre el nivel del mar•

sábado, 23 de octubre de 2010

ya tengo gafas

Sí, sí; ¡qué alegría! ¡Ya tengo gafas!

En la última revisión médica para renovar el carné de conducir me dijeron que veía mal de lejos. Ya lo sabía —y de cerca— pero gastaba pereza a eso de meterme en una óptica. Es carísimo esto de las gafas, de las dentaduras postizas, las prótesis, los bastones, las muletas y las sillas de ruedas. Es muy caro todo. Por eso a los jubilados nos da una paga el Estado: para que no se arruinen los dentistas, los oftalmólogos, los protesistas y los urólogos.

Pero de repente me armé de valor. Bueno..., más que armarme de valor, lo que me pasó es que se me murió una tía solterona que tenía un dineral guardadito en el banco y me ha tocado un buen pellizco.
Y me he hecho unas gafas, por fin.

Son gafas de esas que ahora no se llaman gafas, sino lentes progresivas. Y son de esas que si miras de lejos lo ves todo mucho más claro que antes, y si miras de cerca, lo ves todo más grande que antes.
¡¡Qué gozada, qué ilusión!!
Desde que tengo las gafas nuevas miro para todos los lados y lo veo todo más claro; mucho mejor que antes.
¡Qué gracia...! Ahora miro para abajo y entra en juego esa parte de la lente que lo aumenta todo un poco. Me miro al ombligo y me le veo más grande que antes. Me miro al zapato y antes, yo calzaba un 41 y me parecía un 40. Ahora, que sigo calzando el 41, me le miro con las gafas nuevas y me parece que tengo un 42. Y así todo. ¡Tengo una alegría, un optimismo dentro del cuerpo!

Antes yo tenía complejo como dicen que tienen la mayoría de los varones..., (tú ya me entiendes, ¿nooo?).
Bueno pues ahora no; ahora ya no tengo complejos. Desde que miro las cosas con mis gafas nuevas, no sé cómo explicarme, las cosas que antes veía pequeñitas, enclenques, insignificantes..., ahora es que da gusto mirarlas. Y ya no tengo aquellos complejos.

¡¡Qué poquito cuesta hacer feliz a las personas!!