domingo, 16 de enero de 2011

periodismo español

Al periodismo español en su conjunto se le ha llegado a denominar "4º poder". Estoy seguro de que es un poder del Estado, lo que no estoy tan seguro es de que sea el cuarto. Quizá sea el tercero o tal vez, en algunas circunstancias, el segundo o el primero.

Lo cierto es que el periodismo en España ha adquirido un poder desmesurado. Y como todo poder desmesurado, es abusador, arbitrario, injusto y perseguible en una sociedad que por ser democrática, debiera combatir todos los lobbys de abusos de poder.
Está haciendo falta una gran autocrítica entre los profesionales del oficio periodístico, pero como todos los profesionales de todos los oficios, son tan corporativistas que nunca se atreverán a hacer autocrítica para mejorar lo mucho mejorable en el ejercicio de su profesión.

Un periodista es un profesional de grado superior, de nivel universitario, que no tendrían por qué ser los galopines de los caprichos e intereses de las poderosas empresas periodísticas. Y es muy frecuente ver a un periodista que en el pleno ejercicio de su oficio de titulado superior, se dedica a dedicarnos unos minutitos de publicidad.

Un titulado superior universitario no debe descender a ese nivel. Es lógico que un periodista, que equivocó la carrera o se le atragantó el título, se quiera dedicar a hacer anuncios, a hacer teatro o a hacer buñuelos de viento. Pero en el ejercicio de su digna profesión, no debiera hacer otra cosa que ser un informador veraz y comprometido con la deontología de su oficio y con la sociedad a la que quiere servir —si es que la quiere servir como informador—.

Algunas veces, el periodista, más que informador se convierte en difamador, provocador, agresor, invadidor de la privacidad de ciertos individuos.
Se ha hecho ya costumbre y hasta ley, eso de montar guardia a la puerta de algunos ciudadanos para que cuando salen a la calle a tirar la basura o a esperar a sus hijos a la salida del colegio, se abalanzan a él apretujándole "las alcachofas" contra los morros a ver si le pueden sonsacar alguna palabrita en evitación de que todas se las tengan ellos que inventar.

Gracias a la escasa autoestima de las conciencias y de la dignidad que mueve a algunos periodistas, pueden venderse al mejor postor y tirarse a la basura sin el mínimo reparo para esparcirla sobre la respetable sociedad.
El periodismo en España es ultra-informativo y pierden el virgo y hasta el pañuelo del moco con tal de ser los primeros en dar una noticia por insulsa que sea.
El periodismo en España es tan ultra-informativo que cuando nos informan de que la policía ha descubierto un piso franco en donde unos terroristas preparaban un montón de bombas caseras, acto seguido nos informan concienzudamente de cuáles eran los ingredientes químicos que entraban en la formación de dichas bombas. Así, si algún chavalillo que anduviera algo despistado con su vocación, al enterarse de los ingredientes necesarios para construir bombas, se pueda convertir en un buen terrorista casero.

Yo y algunos más, al llegar a esto nos preguntamos con triple admiración: «¡¡¡Pero por qué no les cortan los vuelos a estos periodistas ultra-informativos, la autoridad competente!!!». Y al cabo de dos o tres milisegundos, yo mismo me respondo: «Porque los periodistas en España, tienen un poder por encima de los poderes que podrían ponerles freno a su periodismo ultra-informativo».

Qué opinaríamos de otros profesionales de grado superior (título universitario), cuando, por ejemplo, el médico interrumpiera su trabajo para aparecer en la salita de espera diciendo: «Aplíquense esta crema de baba de caracol en las hemorroides y en dos semanas estarán totalmente curadas». ¿Qué opinaríamos del astrofísico que saliera todos los domingos en el cuarto milenio de Íker Jiménez para vaticinarnos lo que hará la semana próxima la conjunción de Júpiter con Saturno a todos los nacidos bajo el signo de cáncer?

Así que..., conque..., pues..., ya te digo...>


periolistos

Se trata de una palabra nueva producto de la fusión o casamiento de la palabra "periodistas" con la palabra "listos", o sea que periolistos es la nueva palabra que define a los periodistas listos. Hay una pléyade de ellos.
¡Me dan una envidia! Sí, me da envidia ver a esos periodistas —que en el mejor de los casos son licenciados en ciencias de la información, o sea, titulados superiores universitarios— cómo son insustituibles en las tertulias de toda índole porque entienden de TODO: de política nacional e internacional, de medicina, de diplomacia, de economía, de psiquiatría, de estadística, de historia universal, de sociología, de física y química..., ¡hasta de matemáticas!

Me parecen super-listos algunos periodistas, por eso yo les bautizaría con el neologismo de periolistos o periolistas, (que tanto monta monta tanto).
Esos profesionales de la información que son lo más parecido a los simios; a los monos, quiero decir. No, no es un insulto ni ofensa alguna. Es que dicen que nuestros hermanos lejanos los monos son muy imitadores. Eso, eso es lo que yo quería decir, imitadores.

Los periolistos de la radio o así, un buen día imitaron todos a ese gran comunicador del periodismo deportivo conocido por "El Butanito", que cuando era más joven que ahora parió una frase mal construida o imposible del estilo de esa tan conocida de "hasta que no vengas no cenamos".
La frase que manufacturó Butanito era "se han roto las hostilidades" referida a cuando un ciclista agrupado en el pelotón general, se lía a dar pedales por su cuenta y se adelanta unos metros de los otros ciclistas.

¡La frasecita se las trae! Esa frase mal construida debiera haber sido sustituida por "se han desatado (o desbordado) las hostilidades", porque, por el contrario, cuando las hostilidades se rompen, se deshacen, es que surge la paz, el entendimiento, la armonía.
Bueno pues a partir del torpe y equivocado invento de Butanito, desde ese mismo instante hasta nuestros días, todos los periolistos deportivos cuando tiene que describir una situación parecida, repiten como papagayos "se han roto las hostilidades".

Son muy monos. Muy imitadores, quiero decir.

Hace años, alguien, en el programa televisivo de "Madrid directo", al entrar como corresponsal parió la frase de: «Hoy en Madrid buenas tardes un accidente en la carretera de Valencia tiene cortada la vía en ambas direcciones», en vez de entrar y decir: «Buenas tardes. Hoy en Madrid  un accidente en la carretera de Valencia tiene cortada la vía en ambas direcciones».
Bueno pues, desde ese momento, todos los periolistos que entran en directo o en diferido en programas de radio o de televisión, repiten invariablemente esa forma rara de construir la frase y alterar el orden lógico de la oración gramatical.

Siguiendo con esto, hace pocos días he oído decir a un periolisto: «No son buenas tardes todas las medallas conseguidas por los deportistas españoles...,» cuando lo correcto habría sido iniciar la frase con "buenas tardes" y después todo lo demás.
Que sí, que te lo digo yo, que los periolistos son muy imitadores con perdón de los monos.

¿Y cuando se ponen a amenizar una noticia televisiva? Toman una grabación de imágenes que dura tres segundos y medio y la dan vueltas y vueltas a un bucle interminable de por lo menos treinta vueltas, mientras están informando de la noticia en cuestión. ¡Qué tediosos, que vacíos, qué imitadores!

Estos días, lo que más me dolió es cómo trataron la información de la tortura y el salvajismo contra un toro en Tordesillas (Valladolid).
Tú, yo, el otro y el de más allá, en principio, pudiera pensar que los periolistos que están dando la noticia, tienen su corazoncito, su ética y sus ideales morales que no les permite ponerse del lado del salvajismo cruel que están informando, sino del lado contrario.
Pues bien, durante todo el tiempo que duraba la noticia televisiva (en varias televisiones, eh,) no se les ocurrió mejor cosa que 'amenizarla' con imágenes tediosamente repetitivas en bucle infinito de cómo los valientes mozos clavaban y clavaban y clavaban..., sus lanzas en el cuerpo del toro.

¡¡Son peripatéticos los periolistos!! Lo mismo cuando se ponen a informar de lo mala y peligrosa que es la droga de tal o cual... Todo el tiempo que les dura su noticia televisiva, la están "amenizando" y "adornando" con imágenes de cómo se preparan las rayitas blancas y luego se las esnifan. O las 'educativas' imágenes de cómo el drogadicto calienta una cuchara con droga con el mechero o de cómo se ligan el brazo para encontrase la vena y clavarse la jeringuilla de la droga.
Lo mismito que cuando informan de que la policía ha descubierto una vivienda en la que unos jovencitos terroristas fabricaban bombas. Van los periolistos y ni cortos ni perezosos, para hacer más "profesional" y más completa su noticia, te van dando, detalle a detalle, de todos los componentes que empleaban para fabricar las bombas caseras, con el añadido informativo de las cantidades en gramos de productos que entraban a formar parte de dichas bombas.

¡¡Yo, cuando sea mayor no quiero ser periolisto!! ¿Cuándo se les hará un juicio popular a esos periolistos?


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